How innovation can change lives

Laura Escalante

Los dos principales retos a los que se enfrentan las personas refugiadas al llegar Jordania es encontrar un alojamiento adecuado para sus familias y que sus hijos sigan con su educación. Eso lo aprendimos visitando a las familias en IRBID, y el campo de refugiados de Azraq, donde la Fundación IKEA ayuda al desarrollo de proyectos de innovación a través de la energía renovable.

El grupo de IWitness visitando las oficinas de ACNUR en Irbid, una población al norte de Jordania

Encontrar alojamiento no es fácil y las rentas pueden ser muy altas para personas como los refugiados si no disponen de ingresos económicos estables.

Por ello, en los centros de registro de ACNUR, tanto el que visitamos en Amman como en Irbid son tan importantes. Allí se gestionan diferentes programas de ayuda a los refugiados para facilitarles servicios básicos como seguridad, acceso a servicios sanitarios, educación y, en algunas ocasiones, acceso a una ayuda económica.

Este programa de ayuda económica está dirigido a familias altamente vulnerables. Ese dinero les permite fundamentalmente pagar el alquiler de una casa y mantener a sus familias mientras se encuentran en Jordania.

Centro de registro de ACNUR en Amman – Ana Lorenzo

Pero aun así, las familias encuentran dificultades para vivir y ese dinero no es suficiente. Es por ello que la Fundación IKEA junto con NRC Jordan (Nordic Refugee Council) y otros partners están desarrollando un programa de implementación de energía renovable para los hogares y escuelas en Jordania.

Ese programa se llama RE4R y tiene dos tipos de intervenciones:
• En las escuelas públicas, con la instalación de placas solares que permite conseguir una reducción significativa de las facturas de la luz

• En los hogares de familias con alta vulnerabilidad económica, con la instalación de sistemas de agua caliente sanitaria con energía solar

El equipo de ACNUR explicando cómo funcionan los sistemas solares de agua caliente sanitaria en una casa en Irbid – Laura Escalante.

Pero donde aprendí qué importante es la luz para la vida fue en el campo de refugiados de Azraq. Allí pudimos visitar la planta de energía solar financiada por la Fundación IKEA y que supone un hito importante en la vida de esas personas.

La llegada de la luz supuso una revolución y un cambio fundamental en la vida del campo. Se han desarrollado negocios, hay luz en el exterior del campo y las familias pueden tener televisión en sus tiendas conectar aparatos de aire y disponer de electrodomésticos como lavadoras, que hacen la vida mejor y más fácil para estas familias.

Pero el campo de Azraq es enorme y no llega la luz a todas las tiendas por la noche. Por ello, se ha finalizado la instalación de una nueva planta, a cuya inauguración pudimos acudir, y que completará la llegada de la luz a otra parte del campo. Pudimos comprobar la gran labor de innovación de los ingenieros jordanos en esta instalación y lo importante de su existencia cuando visitamos las tiendas que tenían luz y las que no.

Instalación de paneles solares en el campo de Azraz, financiada por la Fundación IKEA – Laura Escalante.

Yo estuve en una casa que tenía luz. Eran una familia casi completa: los padres, cuatro niños y la abuela. Huyeron de Siria durante la guerra y llevan 6 años en el campo. Su vida ha cambiado un 100% tras la llegada de la luz: ya no lavan a mano, pueden calentar agua si alguno de los niños se pone enfermo, disponen de un ventilador para el intenso calor que hace durante el verano y, algo que me sorprendió que nos dijesen: pueden verse la cara durante la noche.

La felicidad que transmitía esa familia era contagiosa. Su hospitalidad me hizo sentirme como en casa, disfrutando de una charla muy agradable y riéndonos con los niños.

Ellos fueron los que nos dijeron que la luz era muy importante para poder seguir estudiando. La niña, cuyo nombre en árabe significa sueños, nos enseñó todos sus libros y nos confesó que quería ser policía de mayor para ayudar a los demás. Sus ganas de aprender, su cariño hacia nosotros y su sonrisa nunca se me olvidarán. Y lo mejor, el abrazo que recibí de ella al final de la visita.

La luz les cambió la vida y ese abrazo me cambió a mí.

Idoia y Laura, del equipo de IKEA IBÉRICA, hablando con los niños de una tienda del campo de Azraq – UNHCR

Laura Escalante

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Laura Escalante

I’ve worked in the Sustainability department at SO IKEA Spain since 2017, leading the Fair and Inclusive driver. I love working in projects related to caring for or helping people, especially children in vulnerable situations. Also, I’m a climate change activist. We must take care of our planet to offer our children a better place to live. I like learning and discovering new things every day…as children do!

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